jueves, 29 de mayo de 2008
martes, 27 de mayo de 2008
Impresiones tras varias experiencias en prisiones
En los últimos meses he tenido la oportunidad de entrar en varias ocasiones a tres prisiones de la provincia de Barcelona, para organizar y llevar a cabo varios encuentros socio-deportivos entre estudiantes universitarios e internos.
No planteo aquí la cuestión de los derechos mínimos que tienen los reclusos como personas, que para mí ni siquiera es una cuestión. Es muy fácil encontrarnos con el manido "¿y si se lo hubiesen hecho a tu hijo?", pero antes preguntas de este cariz, respuestas del mismo estilo, "¿y si fuese tu hijo el que lo ha hecho?".
Así pues partía de una buena predisposición sobre lo que podía vivenciar y la experiencia no me ha defraudado. Muchas son las impresiones de estos días, pero a modo de conclusión dos son las reflexiones finales, o mejor dicho, dos son las ideas que reafirmo tras mi paso por la cárcel.
La primera reflexión es que todo el mundo tiene derecho a ser tratado como una persona. Pero mientras el sistema legal esté articulado para castigar y nunca para rehabilitar, por mucho que se enseñe en las universidades de derecho, está consideración queda en un segundo plano. Sí, son personas, con expectativas, con ilusiones, con valores. Encontramos en la mayoría de los casos experiencias de vida muy conflictivas o incluso dramáticas desde la infancia, personas que nunca han tenido una oportunidad fuera de su entorno, en las que nunca se ha confiado. No tenemos derecho a juzgarles más de lo que lo ha hecho el sistema penal y por el contrario, estaría bien preguntarnos qué pasa detrás de los muros y las alambradas, en lugares como la Modelo de Barcelona, una manzana invisible en medio del barrio Nova Esquerra del Eixample, en la que el 24 de mayo de 2007 vivían 2.098 personas.
La segunda reflexión es que no se puede confiar en nadie. En estos encuentros es fácil obtener una imagen distorsionada de los internos, vemos su mejor parte. No están allí precisamente por buenos, aunque siempre haya alguno que esté pagando lo que no ha hecho. Pero seamos sinceros. No se trata de ser especialmente desconfiados con ellos, todo el mundo fallar, yo la primera, queriendo o sin querer. Hay una diferencia entre que alguien te deje colgado con un trabajo, en una cita, que te mienta en una relación, te manipulen psicológicamente o te asesten una puñalada por la espalda, en sentido literal. Pero en el fondo se trata de lo mismo, y si en el día a día es mejor tenerlo en cuenta para vivir mucho mas tranquilos sin esperar nada de nadie, agradeciendo todo lo que pueda llegar de bueno, en una cárcel aun menos podremos esperarlo. Hay que dar oportunidades y confiar en las personas pero no seamos ilusos.
"Ninguno estás aquí por bueno, pero no somos salvajes a los que tratar como animales."
lunes, 26 de mayo de 2008
Cargol francès
Etiquetas: caracoladas
miércoles, 7 de mayo de 2008
Un día con los internos del Benito Menni
Hace unas semanas participé en un encuentro socio-deportivo con internos del centro de salud mental Benito Menni, de Sant Boi. A primera hora se hace una recepción oficial, con el secretario de la facultad, algún responsable de departamento y alguno más que esté libre ese día por la universidad. Los internos por su parte trajeron un discurso y un cuento adaptado. El cuento era el "Patito feo" y acababa de la siguiente manera:
"Moraleja: no tires la toalla porque nunca se sabe"
Curiosa moraleja para este cuento pero sin duda acertada. Pero más curioso que sean ellos los que vengan a darnos ese consejo, ellos que luchan cada día no sólo con su enfermedad, sino también con un entorno verdaderamente hostil, que les excluimos, les tenemos miedo, les encerramos en manicomios (ups! ¡qué ya no se llaman así!), es decir, en hospitales-prisiones al margen del exterior.
Me quedo con muchas cosas de aquel día de intenso aprendizaje, pero sin duda esta es una que no quiero olvidar.
jueves, 24 de abril de 2008
Blogs apolíticos
Como decía en el anterior post ultimamente apenas leo blogs. Tampoco he visto los últimos video que todo el mundo ha visto en el tubo, ni he firmado en la última aberración contra los animales que ha sucedido en Kuala Lumpur o en Almendralejo.
No sé si antes, instalada en un clásico ejemplo de lectora desleida (en este caso de blogs y de lo que se movía en Internet por estas latitudes), aceptaba opiniones de lo más variopintas sin importarme, es un %&"!* de mierda pero escribe cosas interesantes. Pero ahora, que no tengo tiempo y que no me apetece desaprovecharlo con gente de ciertas opiniones, cada vez que me pongo a leer un blog de los que me parecían imprescindibles me asqueo. Casi ninguno se define como político y pocos hacen apología de sus filias políticas abiertamente, pero todos son de un político insultante, donde parecen llamarnos gilipollas a todos, ya sea porque no pensamos lo que debemos pensar, ya sea porque lo pensamos pero debemos aplaudir su expléndida elocuencia en la destacada tribuna desde la que aleccionan al conjunto de memos. Tanto paripé para vendernos la misma mierda con diferente envoltorio, donde las diferencias se basan en meras cuestiones estética, este año de azul, que me he comprado un bolso rosa de Chusco Barcelona y no queda bien el modelito.
Así que se acabaron las conversaciones estúpidas sobre política, como hacía antes de vivir en Barcelona, y los blogs alecionadores, que mientras te explico el cuento del gato te enseño a diferenciar gatos negros y blancos y a odiar a los primeros por malencarados y terroristas. Para que me adoctrinen políticamente ya estudio en la universidad pública y para leer gilipolleces gratuitamente ya lo hago en el diario cada día (y últimamente es La Vanguadia, así que voy servida). Que quede claro, soy una persona tolerante, con quien opina como yo.
Llamadme maniquea, y no direís mayor verdad, o mentira; pero para medias tintas no me llameís nada.
Etiquetas: opinión y palabrería
jueves, 17 de abril de 2008
De poteo blogeril
La semana pasado estuvo Xurxo Borrazas por Barcelona y asistí con los compañeros de gallego a la conferencia que ofreció en la UB. Os dejo un par de frases (traducidas al castellano), que espero cogiera bien, y una reflexión personal:
"Desconfiad de los artistas humildes. Un artista es un ser neurótico y un artista humilde es doblemente neurótico, es un psicótico."
"Los escritores son las alfombras persas que todo el mundo mira pero lueso pisa". (En referencia a que los diccionario y los libros de textos son la base de las editoriales, pero hace mucho más bonito poner como imagen de entrada la cara de unos cuantos escritores de nombre).
"Habría que cambiar a Paulo Coello o Reberte por buenas novelas".
"La red es una ciudad desordenada, donde todo el mundo es extranjero", aunque luego apostillo que sería mejor llamarla "favela tecnologizada".
Xurxo habló sobre el fenómenos de los blogs y de toda esa cantidad de magníficos blogs que no son para nada conocidos, pero que visitan el grupo de amigos, que igual que antes quedaban en el bar, ahora lo hacen en los blogs. Como bien dijo un grupo de amigos en un bar es una de las cosas mejores que existen. Al decirlo me di cuenta que a falta de tiempo, de dinero y de bares para irse de poteo, supongo que cada visita a los rss ordenados en la carpeta de amigos es lo más similar que me queda a salir de poteo. Y ahora que me he quedado sin Internet en casa y que en la uni no me deja mirar el lector no me queda ni eso.
Extraño mundo el que estamos creando, donde las conversaciones ya no van acompañadas de un vino.
Etiquetas: blogs, lecturas y poemas
lunes, 14 de abril de 2008
Tristán García
Este Tristán do que conto nunca soubo por que lle puxeran este nome no sacramento do bautismo, nin coñecía ningúen que se chamase como el.
Un tío de seu que traballaba como camareiro nun restaurante moi famoso de Lisboia, dicíalle que en Portugal coñecía dous ou tres cabaleiros dese nome, e que todos eles eran ricos. Tristán foi cumprir o servizo militar a León, e alí, un día, nun quiosco, mercou por dous reais "La verdadera historia de los amantes de Tristán e Isolda", cos namorados moi abrazados na portada do folletín. Ao fin ía saber quen fora aquel Tristán cuxo nome levaba. Cando chegou ao final da historia, coa morte de ambos os dous namorados, Tristán García verqueu unhas bágoas. E dende aquela deu en matinar que andando polo mundo atopaba unha muller chamada Isolda, e gustábanse, e facíanse noivos, e casabánse, e vivían moi felices en Viana do Bolo, de onde Tristán era natural. A todos os seus compañeiros do Rexemento de Burgos 38, preguntáballes se por un casual habería no seu lugar unha rapaza que se chamase Isolda. Non a había. Había algunha Isolina solta, pero Isolina non era o mesmo que Isolda. Tristán doíase de non dar con esa Isolda porque se non a atopaba agora en León, onde había tanta familia, non a ía atopar en Viana do Bolo, traballando na terra. Un día mandouno chamar un sarxento chamado Recuero.
- Ti es ese que anda coa teima de atopar unha muller que se chame Isolda?
- Si, señor.
- Pois en Venta de Baños hai unha viúva dese nome.
- Nova ou vella?
- Que sei eu! Coido que é churreira...
Tanto tiña metida no seu maxín o noso Tristán a novela famosa, que non puido dubidar que aquela Isolda de Venta de Baños fose nova e fermosa. En todo caso, se era vella, tería unha filla ou unha sobriña que a seguise no nome, e se era churreira como ela podía seguir co negocio en Ourense ou en Viana, onde xa era hora que deran nos bares chocolate con churros. Tivo Tristán un permiso, e cos vinte pesos que tiña aforrados tomou en León o tren para Venta de Baños. Xa naquel empalme preguntou pola churrería da Isolda. Estaba a churrería preto da estación. E a señora Isolda era aquela que estaba envolvéndolle uns churros a un señor cura. Era unha velliña co cabelo branco, fermosos ollos negros, a pel tersa, as mans moi graciosas pondo os churros no papel de estraza e esparexendo o azucre por derriba deles. Tristán dubidou entre falarlle ou non, pro xa levaba gastadas corenta e sete pesetas no billete de ida e volta.
- ¡Bos días! ¿Vostede é a señora Isolda?
- ¡Servidora!, respondeulle a velliña, sorríndolle.
- ¡É que eu son Tristán e viña a coñecela!
A velliña pechou os ollos, e agarrouse ao amosador para non caír. Bágoas rodaban polas súas meixelas.
- ¡Tristán! ¡Tristán querido!, puido dicir ao fin. ¡Toda a miña mocidade agardando a coñecer un mozo que se chamase Tristán! ¡E como non viña, casei cun tal Ismael, que era de Madrid!
Tristán saudou militarmente, e devagar volveuse á estación a agardar o primeiro tren para León. Cando este chegou e Tristán subía ai vagón de terceira, apareceu a señora Isolda, cun paquete de churros. Deullo a Tristán e bicoulle a man. Non se non dixeron nada.
Cousas así só pasan nos grandes amores .
Álvaro Cunqueiro, de Os outors feirantes.
***
Ahora que releo este cuento me acuerdo de un amigo que en su día me dijo sólo creer en el amor con minuscula, "el otro es solo una quimera, falla en algún sitio". Casualmente creo que es una de las personas que más necesita, reniega, odia y se apasiona con eso que llaman amor, y menos mal que para él solo es en minúscula... o no, tampoco le conozco tanto.
Yo, como también me recomendó, ahora que puedo, me engaño con quien quiero, y le quiero tanto que quiero seguir engañada día tras día.
Etiquetas: lecturas y poemas
