jueves, 30 de diciembre de 2010

Viaje a Albania (III): Tirana

Pirámide

Tirana, a pesar de ser la capital del país, es considerada por la mayoría de los viajeros que conocimos como un destino prescindible, incluso para los que todavía no la habían visitado. La ciudad actual data de 1614 y, hasta que no fue nombrada capital de la recién nacida Albania en 1920, no comenzó a creer y a configurar su aspecto actual. Sin embargo, desde ese momento, la ciudad ha sido testigo privilegiado de la historia contemporánea del país y resulta injusto que sólo pueda parecerle interesante a los nostálgicos del comunismo.

Llegamos un domingo a la noche a Tirana. Teníamos ya reservada una habitación en un apartamento y un servicio de recogida al aeropuerto. Es un poco más caro que un taxi pero nos evitamos nervios a las tantas de la madrugada. El piso estaba al lado del mercado, muy cerca de la plaza Skënderberg.

Nada más levantarnos y desayunar fuimos a cambiar dinero y nos encaminamos hacia la plaza. La primera impresión nos dejó un tanto desorientados, pues estaba todo vallado y en obras, así que a pesar de la guía no supimos muy bien qué hacer. Pero la necesidad de pasar por la embajada marca nuestra dirección hacia una zona para nada turística, pero que guarda algún rincón interesante. A partir de ahí nos dejarnos llevar por la guía y la intuición y empezamos a aprender nuestras primeras palabras en albanés.

Pasamos 2 días y medio en la ciudad, tiempo de sobra para recorrer los principales lugares de visita sin pasarse apenas en los museos de la ciudad.

Los imprescindibles

- La plaza Skeëderberg, punto de partida ideal para introducirse en la historia del país y de la ciudad: lo que hubo y ha desaparecido, lo que vemos y se mantiene y lo que se proyecta para el futuro. En estos momentos el Palacio de Cultura (con la Ópera) está cerrada por reformas, el mural del Museo Nacional de Historia tapado por publicidad para cubrir trabajos de restauración, y media plaza está en obras para convertirse en un plaza moderna gracias a la financiación extranjera (y eso sólo el primer paso hacia la nueva Tirana) .

- La mezquita de Et’hem Bey. Es una de los pocos edificios religiosos que se salvó de la época comunista y es una pequeña maravillas, con sus pinturas murales (abierta a las visitas hasta las 12 de la mañana).

- El barrio del partido, Blloku. Hoy en día los restaurantes de nombre de la ciudad se sitúan en el centro del que fuera barrio residencial de los funcionarios de la dictadura, cerrado a cal y canto al resto de la ciudad. En la zona vale la pena ver el mausoleo que se contruyó a Enver Hoxha, el Internacional Center of Culture Pjeter Arbnori, en forma de pirámide, que está abandonado, y la casa del dictador. Nosotros aprovechamos la visita para comprar la única curiosidad comunista que nos trajimos, unos Zatochi, la revista infantil oficial de la dictadura.

- La Galería Nacional de Arte. Cuenta con obras del siglo XIX a la actualidad, dividas en 6 salas temáticas, destacando las obras realizadas durante la época comunista. Es la galería de arte más importante del país y me resultó muy interesante y, además, está situada en un edificio racionalista en pleno centro de la ciudad.

Los descubrimientos

- El Teatro de Marionetas. En agosto el antiguo Parlamento de Albania durante el Rey Zog , reconvertido en teatro infantil, cierra por vacaciones, pero una empleada encantadora no dudó en dejarnos entrar, encender algunas luces de la sala y enseñarnos las marionetas del último montaje.

- Los escribas, con sus máquinas de escribir esperando clientes. Están en la esquina de la Rruga Skenderberg, en la que se concentran muchas de las principales embajadas del país, y la Rruga e Kvajës. Los encontramos el primer día de visita por casualidad, no hicimos ninguna fotografía y no volvimos a ver ninguno más en todo el país.

- El Gran Parque y el Lago artificial. En pleno agosto la temperatura durante el día es sofocante y más de turista por la ciudad. La vida del país se concentra a las mañanas en las zonas comerciales y los mercados y a la caída del sol, momento en el que todo el mundo sale a pasear, comer alguna chuchería, hablar con la gente… En Tirana los parques del centro son un buen sitio para disfrutar del ambiente pero os recomiendo acercaros al gran parque junto al lago artificial, donde además de gente hay rebaños de ovejas y vacas. Por cierto, en algunas ciudades hay atracciones de feria, coches de choque, el barco pirata, camas elásticas… Aprovechad, que son muy baratas.

- Grafitis. No tengo ni idea de grafitis pero encontramos algunos curiosos en dos zonas, al final de la Rruga Dëshmorët e 4 Shkurtit (muy cerca del gran parque) y en el calle Rruga e Dibres, (cerca de la Plaza Skënderberg).

Algunos consejos

- A las noches todo se llena de puestos de bebidas y de comida. Las palomitas y los buñuelos son muy buenos, los helados son tipo soft ice, muy cremosos pero también buenos, pero las mazorcas de maíz resultaron siempre duras y poco gustosas, nada que ver con las que puedes comer en otros países, como en Turquía.

- Tirana no es una ciudad especialmente bonita a nivel arquitectónico pero algunas fachadas están pintadas de vivos colores y resultan muy curiosas (galería del ayuntamiento).

- El mercado de Tirana, Pazari i Ri, no es ni grande ni demasiado animado comparado con otras ciudades, pero está cerca del centro y es una de las pocas ciudades del interior del país donde llega pesca (aunque los sistemas de refrigerio no dan mucha confianza).


Datos prácticos

- Nos alojamos en un apartamento de Albaniantrip. Habitación y baño amplios y limpios, buena situación y precio ajustado, para ser la capital. Las camas terriblemente incómodas, pero en general pasa lo mismo en todos los lugares donde dormimos, desde casas particulares a hoteles de 3 estrellas: las camas dobles están formadas por dos colchones individuales, duros como piedras y llenos de muelles que sobresalen.

- Encontramos el único supermercado grande de todo el país en justo al lado del apartamento, así que si habéis olvidado alguna cosa o habéis decidido comprarla en el país éste es el lugar indicado. En todo el país todo es importado y, en consecuencia, todo tiene un precio muy similar al de aquí, ya sean objetos de marca o baratijas de mercadillo. Sólo resulta económico el alojamiento y, sobretodo, la alimentación, siempre productos locales y de calidad.

Mapa con la situación geográfica de los lugares indicados en el texto

Viaje a Albania (I)
Viaje a Albania (II): datos de interés
Viaje a Albania (IV): Elbasan
Viaje a Albania (V): el lago Ohrid
Viaje a Albania (VI): Korça

Consejos para viajar por Albania (I): consigue una buena guía
Consejos para viajar por Albania (II): las distancias y los tiempos
Consejos para viajar por Albania (III): disfrutad del producto local
Consejos para viajar por Albania (IV): adaptaros a los horarios locales
Consejos para viajar por Albania (V): mucho más que nostalgia comunista

domingo, 28 de noviembre de 2010

Viaje a Albania (II): datos de interés

Mercado de Elbasan, Albania
Mercado de Elbasan

La guía de viaje
La clave del viaje posiblemente sea conseguir una buena guía y, de las pocas disponibles sobre el país, la Guia Bradt és la guía. Nosotros viajamos con una edición muy completa de 2006, interesante en sus comentarios e imprescindible a la hora de conseguir alojamiento o de planificar el siguiente destino. En la última edición, la del 2008, los hoteles dejan de tener el precio de la habitación y han sido agrupados en varios rangos de precios. Para nosotros fue mucho más útil conocer un cifra orientativa porque apenas han variado en estos últimos 4 años, mientras que los rangos van de los 15 a los 29 euros y de los 30 a los 50 euros. Si tu presupuesto se sitúa en los 30 euros este sistema no resulta práctico.

También llevamos la reciente guía Rumbo, publicada en marzo de 2010. Mucho más escasa en contenido, sin información sobre transporte y con unos comentarios sobre el alojamiento para nada útiles. Su rango de precios, a modo de ejemplo en una ciudad turística como Berat, son los siguientes: “precios moderados”, “precios convenientes”, “precios contenidos”. A pesar de ser la última guía editada sobre el país está desactulizada, en horarios de museos y en hoteles. Por otra parte me ha desagradado totalmente el estilo que utilizan. Casi todos los comentarios están plagados de juicios personales, muchos de una altanería total, mientras que otros de un posicionamiento político con el que discrepo. Sitúan al estado español como atalaya moderna y super democrática, ejemplo a seguir, desde donde realizar estos juicios. No me extenderé en más comentarios porque no es el objetivo de la entrada pero, en cualquier caso, si no entendéis el inglés esta guía ayuda a visitar el país, y no estáis obligados a comulgar con los dogmas político de los autores.

¿Cómo llegar?
La situación geográfica de Albania permite acceder al país por múltiples vías.

- El aeropuerto de Tirana Madre Teresa ha estado totalmente renovado y es un espacio complemente moderno, como díria G., “es el aeropuerto de la Albania del futuro”. Desde Barcelona no hay vuelos directos, pero nosotros conseguimos una oferta con la compañía eslovena Adria.

- Una parte de los turistas no eligen todavía Albania como destino de su viaje, sino como lugar de paso por carretera, ya sea desde Montenegro, Kosovo, Macedonia o Grecia.

- La última vía y, sin duda, la más turística, es del ferry desde la isla de Corfú o desde Bari.

Teniendo en cuenta que los vuelos a Tirana no suelen ser baratos y las ofertas ocasionales los viajeros tienden a combinar varios transportes. Por ejemplo, un vuelo a Sofía y desde aquí en autobús vía Macedonía o un vuelo a Italia para coger un ferry.


Idioma
El albanés es un idioma indoeuropeo que no tiene relación con ninguna otra familia lingüística, a pesar de que sí que cuente con influencias latinas, griegas o eslavas.

Sin embargo, mucha gente habla italiano o inglés, este último por casi toda la población joven y en algunos hoteles.

Aprendiendo algunas expresiones de cortesía, los números o las comidas más habituales, y con algo de italiano y mejor inglés, es fácil moverse por el país. La fama de ser un pueblo hospitalario es totalmente merecida y casi siempre intentaran ayudaros en lo que puedan.

Transporte
Todas las poblaciones están comunicadas entre sí por medio de minibuses y furgonetas. No tienen un horario fijo, una vez se han llenado parten hacia su destino. Sin duda es el transporte por excelencia, tanto para los locales como para los turistas. El principal problema es descubrir el lugar donde paran en cada ciudad, ya que en ocasiones puede haber varios sitios según la destinación. Respecto a los horarios siempre es recomendable viajar a primera hora de la mañana. Según transcurre el día el número de furgonetas disminuye y los tiempos de espera pueden haceros perder mucho tiempo. Además, pensad que en verano no hay más aire acondicionado que el de las ventanillas delanteras así que los viajes pueden ser terriblemente calurosos. Y recordad que se trata de un país pleno de montañas y que cualquier destino implicará curvas.

A medida que la red de carreteras es mejorada cada vez hay más líneas de autobús entre las principales ciudades del país. Los autobuses sí que tienen un horario fijo y, normalmente, parten entre las 6 y las 9 de la mañana. Es necesario conocer los horarios con anterioridad y presentarse en el autobús con media hora de antelación como mínimo, pues tienden a llenarse y no dudarán en sentaros en el pasillo en un precario taburete.

La línea ferroviaria es anticuada y extremadamente lenta. Recomendada para nostálgicos del tren y gente con tiempo que desee un viaje tranquilo. Sólo cubre algunas ciudades del país, así que hay que planificar la ruta de antemano.

Dinero
El cambio en estos momentos se sitúa en los 135 lekes por euros. Aquí no cambian dinero por adelantado, así que llevar una cierta cantidad de euros y cambiar allí. Para cambiar utilizar las oficinas de cambio “Exchange – Kembin valute”. Siempre tienen mejor cambio que los bancos, son seguras y no cobran comisiones. No suele haber problema para pagar con euros en muchas ocasiones, especialmente en los hoteles, donde os dirán los precios en euros, pero suelen aplicar peor cambio que el que conseguiréis. Tampoco hay problema para encontrar cajeros automáticas en cualquier capital de distrito.

Alojamiento
El nuevo impulso turístico se nota, y mucho, a nivel de alojamiento. Empiezan a abrirse albergues en algunas ciudades turísticas y siempre encontrareis algún hotelito para pasar varias noches. Todas las ciudades contaban con un hotel en la época comunista en el centro de la ciudad y la mayoría han sido privatizados y reformados, así que esta es una buena referencia, todo el mundo conoce el “Tourisme”. Los precios varían pero todavía es un destino asequible a maltrechos monederos como los nuestros: conseguimos precios de 2000 a 4000 lekes por habitación doble la noche (entre 14 y 30 euros). En las ciudades más turísticas cada vez hay más hoteles, pero también son más caros.

Compras
Abania es un país barato para un turista. No es habitual regatear en mercadillos y tiendas, aunque siempre podéis intentar ajustar el precio final rodeando a la baja y aceptan sin problemas. No hay demasiadas tiendas de souvenirs y lo más destacable son algunos tejidos tradicionales, pero son difíciles de encontrar. Un recuerdo típico es el raki, aguardiente, ya sea de uvas o de alguna otra fruta. De la época comunista podréis encontrar algunos libros del dictador en inglés, pero poca cosa más.

Teléfono e Internet
No hay locutorios públicos, a diferencia de otros países, como Macedonia o Bulgaria. Sin embargo es muy fácil encontrar Internet Café, incluso fuera de las principales ciudades, y a un precio muy asequible. En algunos hoteles y apartamentos también hay conexión wifi gratuita.

Viaje a Albania (I)
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jueves, 28 de octubre de 2010

Playlist y otros regalos

Playlist y otros regalos

sábado, 25 de septiembre de 2010

Viaje a Albania (I)

Plaza Skanderbeg

Vista de la Plaça Skanderbeg en Tirana

Albania es hoy en día un país plenamente accesible, pero desconocido y significativamente diferente a cualquier otro destino europeo. Por este motivo comienzo una serie de entradas a partir de una experiencia turística por una parte del país durante el agosto de 2010. No es una mirada extensa ni profunda, sino una serie de comentarios personales, que considero que pueden ser interesantes para algunos y que pueden animar a otros a seguir nuestros pasos y a superarlos.

Albania es un país de naturaleza virgen, de montañas, valles y ríos y más montañas, pero sin caminos marcados ni buen acceso a los parajes más espectaculares. Dicen que el norte montañoso guarda la Albania más tradicional, donde todavía se encuentra vigente el código Kanuni, pero con sólo 18 días por delante nosotros optamos por una ruta urbana por el centro y el sur del país.

Se trata del segundo país más pobre de Europa después de Moldavia, pero no está mucho peor que otras zonas de la antigua Europa del Este y no afecta en ningún caso al viajero, siempre que no busque demasiados lujos. No veréis gente tirada en la calle (a excepción de Durres, donde han llegado algunos grupos de gitanos que dejan a sus niños durmiendo en el suelo en plena zona turística, pero es una situación totalmente aislada). El principal sector económico es el primario pero está centrado en el abastecimiento interno. El sector industrial se desmanteló casi por completo tras el comunismo y el poco que se mantiene es tremendamente contaminante. Y el sector de servicios empieza a despegar de la mano del turismo, pero la mayoría son pequeños negocios de escaso margen. El país se mantiene sobre una importante economía sumergida o informal y del dinero que llega de los emigrantes. El sector más en alza en estos momentos es de la construcción y las infraestructuras, pero también se encuentra en un estadio muy inicial, con medio país arreglando carreteras y construyendo casas, y el otro medio esperando que empiece a suceder. En la costa la llegada de turismo se empieza a notar, pero el resto del país espera que llegue algún tipo de milagro desarrollista, o mejor dicho, el “milagro Europa”: que las fronteras se abran de una vez por todas para trabajar fuera y que la Unión Europea (UE) los acepte en su club.

A nivel político se están esforzando por crear su propia dictadura de la democracia capitalista. Después de varios años de elecciones siempre turbias (en las que en ningún caso ha intervenido ningún actor internacional para poner un poco de orden) y del escándalo de las pirámides financieras orquestado con el beneplácito del Fondo Monetario Internacional, necesitaban una reforma electoral que mantuviera el bipartidismo y la corrupción política generalizada, pero que afianzara sus opciones de entrar en la UE. No era difícil encontrar un país de la UE con un déficit democrático fragante pero plenamente aceptado internacionalmente y tomarlo como ejemplo: el estado español. Así que ahora se rigen por una ley electoral calcada a la de aquí. No hablamos demasiado sobre política con la gente que conocimos, pero con aquellos que se generó un mínimo de confianza sí que salió a relucir la experiencia que tienen de la “democracia”: un sistema de ladrones donde el pueblo tiene tanto que decir como durante el comunismo de Hoxha. Y si viajáis allí para ver los restos de uno de los más férreos sistemas comunistas dictatoriales tal vez os sintáis defraudados. Las ruinas del comunismo son inevitables pero la gente quiere mirar hacia delante y olvidarlas.

El escaso desarrollo turístico está totalmente concentrado en un par de ciudades y en la costa mediterránea. Sin embargo la hospitalidad albanesa es famosa y, sin duda, merecida, lo cual facilita mucho las cosas. Además la gente está deseando que lleguen extranjeros, y no solo por el dinero, sino para conocer a gente de fuera y para que les conozcan a ellos. Quieren dejar de estar asimilados con los problemas étnicos y religiosos de Kosovo y con la idea de una corrupción generalizada y violenta de donde si entras no saldrás vivo.

Estos aspectos económicos y políticos, que pueden parecer muy generales, se traducen en la vida diaria. Albania es un pequeño país donde las distancias parecen enormes. No hay una estación de autobuses con una lista de destinos, pero puedes llegar a cualquier sitio con un poco de paciencia. No hay comidas exóticas, pero siempre se come de forma excelente. No hay un gran desarrollo turístico, pero no falta el antiguo hotel de la época comunista donde pasar la noche. No hablan un idioma que se parezca a otras lenguas indoeuropeas, pero siempre es fácil comunicarse de una forma o de otra.

Y, además, seguro que os fijaríais en que tienden a hablar a gritos (en el caso de los conductores es la única forma en que lo hacen); en que la mayoría de las ciudades no tienen un sistema de recogidas de basura y la gente tira lo que sea al suelo; en que cruzar una calle es un deporte de máximo riesgo… y en otros detalles que algunos pueden considerar como de “poco civilizados” y que otros consideran como “lógicos” y que cambiarán en poco tiempo.

Así que os recomiendo que visitéis Albania y que lo hagáis pronto, antes de que todas estas particularidades se pierdan, porque sin duda, se perderán.

Perfil de la CIA de Albania

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martes, 31 de agosto de 2010

BlogDay 2010

Como cada 31 de agosto os presento algunos de los blogs que sigo en estos momentos:

- As minhas historias: Galicia es un planeta a parte del que, en general, poco o nada sabemos. Iván, uno de sus más orgullosos moradores, va dejando apuntes de lo que allí sucede y de lo que le llega del mundo exterior y le interesa.

- Unhappy Hipsters: humor con un poco de mala leche a costa de los modernos y sus "chozas".

- American Elf: James Kochalka realiza una tira diaria con alguna cosa que le pase durante el día... desde 1998.

- Cartoon Cooking: pues eso, recetas de cocina ilustradas.

- Inspiration Lab: píldoras de inspiración en diseño gráfico, web, fotografía...

viernes, 6 de agosto de 2010

Caracoles de todos los tamaños

Caracoles para el jardín

En las tiendas de souvenirs hay un poco de todo. Hasta caracoles de todos los tamaños. O por lo menos en la Costa Brava.

Este año que nos vamos a Shquipëria a ver si, además de búnqueres, encontramos muchos caracoles en nuestro camino.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Hotel de ignorantes

Hotel de lujo y de ignorantes