
La capital de Moldavia, Chişinău,
fue completamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día los
edificios de hormigón se suceden uno detrás de otro, en mejor o peor estado de
conservación. A pesar de no contar con grandes atractivos turísticos, casi
todos los viajeros que cruzan el país visitan la ciudad. Paseando por la
avenida Stefan cel Mare se pueden
visitar los principales monumentos y las zonas más animadas de la ciudad. Por
un lado destaca el concurrido mercado que se organiza alrededor de la estación
central de autobuses. Por otro, vale la pena pasear por los jardines que al
lado del Arco del Triumfo, donde se encuentran la catedral y el mercado de las
flores, así como áreas para a niños y niñas y terrazas donde disfrutar de una
cerveza o un vino local.
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