viernes, 6 de julio de 2007

La Fusteria

El martes 3 de junio se produjo el desalojo de la Fustería, un espacio okupado en el barrio de Sarrià de Barcelona, donde desarrollaba su actividad el Casal Popular de Joves del barrio, pero sobretodo un espacio de reunión y programación alternativa abierto a todo el mundo.

Vengo de un sitio pequeño donde el único contacto que había tenido con una casa okupa era el mítico gaztetxe de la ciudad, y en general, donde el movimiento de okupación es completamente distinto al de Barcelona, donde supone toda una realidad social que bajo un mismo nombre y bandera reune intereses y motivaciones de lo más diversas y diferentes.Hoy estoy enfadada. Enfadada porque el sábado a la tarde pasé una de las mejores tardes que he tenido en esta ciudad, en un taller de clown y risoterapia organizado en la Fusteria como motivo del inminente desalojo; y a la noche me reía discutiendo sobre un misterioso animal en un concierto de reggae. Enfadada porque en esa antigua carpintería, que mantenía toda su esencia original y era un espacio que me encantaba por este motivo, comencé a dar mis primeros pasos en software libre gracias a un curso gratuito que organizaron. Enfada porque no podré volver a disfrutar de sus ciclos de cine, casi siempre de un marcado cariz social. Enfadada porque me acogieron desde el primer día a pesar de no hablar su lengua y porque incluso me permitieron, y me ayudaronm, a organizar una charla de uno de mis mejores amigos, donde invitamos a gente de otra asociación que nada tiene que ver con ellos. Enfadada porque no podré volver a mostrarle a nadie un proyecto de okupación tan interesante, tan bonito, y tan jóven. Porque entre sus paredes he visto ha gente de todas las edades, de origen muy diverso e incluso de opiniones políticas diferentes, reunidos por un núcleo organizativo excepcionalmente joven con una responsabilidad, motivación e ilusión admirables. Enfadada porque no podré volver allí y repetir ninguno de estos y otros momentos.

La Fusteria ha sido desalojada porque era un espacio alternativo a la oferta oficial, que contaba en la actualidad con el absoluto apoyo de los vecinos a pesar de ser un espacio okupado, y por tanto "ilegal", algo que he podido constatar de forma personal y que han podido comprobar los jóvenes del Casal en numerosas ocasiones, la última en las reciente fiestas de Sant Joan. Ha sido desalojada poque se había convertido en uno de los espacios más activos del barrio, tras recuperar un taller emblemático de la zona en pleno núcleo del antiguo pueblo de Sarrià, en un pasaje que desde la jubilación del fuster hace 10 años había pasado a ser una lugar bastante abandonado en la zona. Ha sido desalojado porque han demostrado que se puede ofrecer una oferta lúdica y cultural alternativa a los organismos públicos, de calidad y gratuita, que da respuesta a intereses que no tienen cabida en los programas municipales.

Gracias a todos los que habeís formado parte de este proyecto, por empezar a enseñarme otra Barcelona, que dista mucho del modelo de ciudad que el consistorio de la plaza Sant Jaume intenta imponer a sus vecinos en pro del turista de 5 estrellas y del empresario de turno.Gracias y ánimo en vuestra lucha, porque este, tal como vosotros decís, sólo ha sido un paso más, y todavía os queda mucho camino por delante.

Charla de Iker López de Vicuña en la Fusteria de Sarrià
Foto de Luis Miguel Avendaño

Jugando al futbolín en la Fusteria de Sarrià

Taller de payasos y exposición de carteles en la Fusteria

Antiguas herramientas de la Fusteria de Sarrià

2 comentarios:

AzRi3L dijo...

me ha encantado tu post sobre la Fusteria... era necesaria la foto del abrazo explosivo? xD

Te he enlazado directamente desde mi blog ;)

palabra de verificacion: nqfSEX... está por todas partes...

Luis Miguel Avenaño dijo...

Es triste que se desaloje "La Fustería" Un país que limita la iniciativa de los jóvenes y más esta que estaba sobradamente demostrada eficaz y activa, es un país pobre en libertad, en cultura. Solo existe la que controla el poder para garantizar su supervivencia. Esto es una invitación a una forma de rebelión. NO nos podemos lamentar tanto. TEndríamos que hacer jornadas pacíficamente activas en medio de la Plaça St. Jaume o delante de cualquier estamento público. Llevar nuestras sillas y nuestra voz, es lo que nos queda siempre y no nos pueden arrebatar. Ánimo a todos los que habéis estado vinculados a este colectivo que tan buenos ratos han propiciado a mucha gente.Gracias por dejanor organizar una charla sobre viajes que también es una forma de abrir mentes, corazones y abrir puertas para la paz.